¡Qué detalle Señor, has tenido conmigo….!

El regazo en que caemos al nacer decide nuestra felicidad o desgracia ¡Dichoso el hombre sobre el cual han llovido como celestial rocío los besos de sus padres! Estos besos se filtran por la tierna piel del niño y llegan hasta el corazón y lo reblandecen para siempre. Quien haya tenido padres justos y amorosos jamás odiará en conjunto a la humanidad, porque aquellos seres adorados pertenecen a ella. Por el contrario, si el hado adverso le ha deparado un nido helado nunca podrá echar de sus huesos el frío.” Armando Palacio Valdés, Testamento literario.

Epígrafe del libro Entre tu pediatra y tú de Carlos González

Estos han sido días de emociones a flor de piel, por un lado para mí, que en un primer momento sentí mi vida al filo de un abismo de incertidumbre, y por otro lado para mami, que como ella dice se ha imaginado lo peor, que para ella sería perder a uno de sus tres hijos. Pero bueno, esto ha sido una montaña rusa de emociones, que ahora me encuentro a veces pensando si muchas algo de ellas tendrá que ver con la malformación vascular que tengo, pues la misma se encuentra en el lugar más delicado del cerebro, y como dijo mi doctor cuando le pregunté si había una relación entre que me la haya pasado triste el día que me iniciaron los dolores de cabeza y la malformación o la hemorragia en sí. A lo que él me respondió que sí, que era posible dicha relación, pues mi malformación se encuentra el lado derecho del tálamo, lugar asociado con las emociones, dentro de las funciones del cerebro:


“El tálamo juega un rol importante en diferentes funciones cerebrales incluyendo memoria, emociones, ciclo sueño-vigilia, funciones ejecutivas, mediando en respuestas corticales generales de alerta, control sensitivo motor y procesamiento de información sensitiva (incluyendo gusto, somatosensorial, visual y auditiva).” Según el informe de Lesiones talámicas un desafío semiológico de la Revista Uruguaya de Medicina Interna, 2016.


Pero dentro de todas esas emociones, algunas de pena por ver a mami con tanto miedo, ha habido otras de alegría, como recibir la llamada de mi querido y estimado profesor Carlos Manuel Paulino Sosa, sí, tengo que ponerlo así su nombre completito, porque así fue que hubo que aprendérselo desde sexto grado cuando nos atacaba a todos con su cicuta en la asignatura de matemáticas. Carlos es uno de esos profesores, más que profesores; amigo y camarada de sus alumnos, que hacía de las matemáticas, lo que hoy yo puedo decir era, una experiencia significativa dentro del aula. Un maestro difícil de olvidar, que si no lo recuerdas por su gracia, lo recuerdas por los 120 ejercicios de conjuntos de ecuaciones para un solo fin de semana. Entonces, ayer en esa llamada con Carlos, él me hizo ver lo dichosa que soy de tener una madre como la que tengo, atenta a los detalles que para otros pueden ser insignificantes, como que tenga la boca un chin más doblada luego de esa sesión de vómitos y dolores de cabeza de los tres días anteriores. Así que cantamos juntos esa canción de la iglesia que dice: “¡Qué detalle Señor has tenido conmigo!” Detalles, así los llamó Carlos, detalles que no todas las familias tienen pendientes y que fueron el motivo de yo visitar la consulta de un neurólogo.


“Dios está en los detalles” es una frase del célebre arquitecto Mies Van Der Rohe. Y toda mi vida ha estado llena de pequeños detalles que me hacen ser quien soy, detalles que en su gran mayoría vienen del ejemplo de grandes mujeres que han hecho la función de madres en distintas etapas de mi vida, y que todo el que me conoce o rodea, como yo soy tan dada ha hacer cuentos, en algún momento ha escuchado sus nombres o sus detalles para conmigo: Tía Daisy, Mi Nurys, Tía Nancy, Tía Chica, Tía Piel, Tía Quisqueya, Tía Concha y ahora también entra en está lista Micky, la esposa de mi amado tío Wellington quien fue que tuvo el detalle de hacer la cita con quien es considerado el mejor Neurocirujano del País, el Dr. José Joaquín Puello, para que viera las imágenes de mi resonancia magnética. Ese fue un detalle crucial, con la conciencia de que era mi vida lo que estaba en juego en este momento. A todas ellas gracias por sus detalles y cuidados, por su amor incondicional. Feliz día de las madres.


Los detalles de Nelia Ramirez


Mi madre biológica, que está llorando desde el día 1 que nos dijeron mi diagnóstico, diciendo que de sus hijos yo soy la que más he sufrido enfermedades y ella llora porque, aunque ella no quisiera nada malo para ninguno de sus hijos, considera injusto que todas las enfermedades me toquen solo a mi. Eso es un detallazo de madre. Una madre dulce, comprometida, que se llenó de ternura y paciencia con una hija asmática y con problemas en la piel a la que tenía que pasarse las noches acariciando o refrescando para que pudiera dormir por el calor, cuando en este país no había luz 24 horas para prender el abanico ni teníamos los recursos para aire acondicionado. Y recuerdo a mami con un cartoncito en mitad de la noche echándome fresco para que me pudiera dormir en el calorazo del verano. Y ahora que yo tengo a mi hijo con la misma desesperante condición de la piel, solo pienso en mami, cuando no había internet ni influencers que te dijeran como hacer remedios para tus hijos. Aunque el boca a boca de los remedios siempre ha existido, y también la guagüita anunciadora con las cremas para las ñañaras de la piel. Todavía al día de hoy los médicos no saben explicarle bien a uno esta condición de la piel ligada también a las condiciones respiratorias, que yo a mis 29 años descubrí se llama atopía (que por su etimología significa que no tiene un lugar dentro de los cuadros inmunológicos conocidos por la medicina), así que uno tiene que buscárselas con los youtubers y el internet. Pero allí estaba mi dulce madre con toda su paciencia cantándome canciones de cuna, recostándome sobre su pecho para echarnos fresco a las dos y poder dormir para levantarse al otro día a ir a sus, siempre diversos, trabajos, con los que ha ganado el sustento de sus hijos.


Y que ahora con esta situación ha vuelto a tratarme como una bebé, llevándome el desayuno a la cama, llamándome 5 veces para cenar. Haciéndome jugos naturales. Intensa, a veces, pero ¿y si no fuera por esa intensidad? Yo definitivamente hubiera considerado el famoso “yeyo” un dolor de cabeza más y nunca hubiese ido al médico. No hay nada mejor en esta vida que una mamá intensa, o como decía el video que se hizo viral en el 2012, una mamá loca. Porque las mamás intensas o locas te tienen pendientes a cada paso de su día, saben y conocen cada detalle de ti, hasta cuando te cambia la voz, te baja el ánimo, todo. Yo le desearía a todo el mundo una mamá intensa como la mía, ni un chin más ni un chin menos. Intensa en la justa medida.


Mami ha dicho "qué esta cuarentena si nos tocó difícil" a nosotras por vernos envueltas en esta situación de salud, y yo le he dicho que gracias a Dios esto pasó en cuarentena, que ella pudo cuidarme esos tres días que yo no sabía de mi, entre el dolor de cabeza y los vómitos, que cuidó también de mi hijo en ese momento. Y que ha podido estar atenta y acompañarme en el proceso de tantos estudios y diagnósticos. Que de no haber estado en cuarentena, una de las dos no hubiera tenido cabeza sin la otra para estar atentas a los trabajos, al niño, a las medicinas, citas, etc.




Mami sabe, que tengo como costumbre escribirle una carta muy personal y manuscrita los días de las madres, porque es la mejor manera de expresar mis sentimientos, especialmente con ella, pues siempre terminamos llorando las dos. Pero en vista de esta situación excepcional he querido hacerle honor a través de este texto, y dando gracias a Dios por haber tenido el detalle de ponerme en el vientre de una mujer de una luz e inteligencia sin igual. De una ternura y corazón tan inmensos como el mar. “Engendrada fuiste de un alma pura” dijo mi papá en aquella carta que me escribió al nacer. Así lo he sentido por casi 30 años, y así lo siento en medio de esta situación. Mami, es que tu alma es tan pura y tan sensible que el simple hecho de pensar en el miedo ya te da miedo y comienza a brotar de tu alma ese celeste rocío en forma de lágrimas, que nos ha nutrido de tanto amor a tus tres hijos todos estos años. Yo voy a estar bien, para vivir contigo muchos años más, para seguir yendo a tu habitación a hacerte cuentos y que tu me los hagas a mi, muchos años más, porque ni 30 años son suficientes ni todos los que el Señor me pueda regalar para agradecerte por darme la vida y por amarme en la forma que lo haces, por ser tan noble como eres y por enseñarnos que la nobleza es la mejor de las virtudes que un ser humano puede tener.


Hoy me siento dichosa de tenerte como una madre atenta a los pequeños detalles e insistir en ellos. Te amo con mi vida, literalmente, mami. Nos quedan muchas batallas por llorar y por ganar pero juntas. Muchas, las mejores me atrevería a decir yo. Te amo, feliz día de las madres 2020.

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